Historia

 Corrían los años de la posguerra y Domingo Joyeros comenzaba a gestarse. No era un buen momento y en aquel entonces, esos inicios no hablaban de lujo, elegancia y exclusividad. El dibujo es el de un hombre, Domingo Pérez Soto,  la primera generación, que sin saberlo comenzaba un largo viaje. Ese primer Domingo iba de feria en feria y de tienda en tienda reparando relojes. La cantidad de relojes que pasaron por sus manos!!! Y los entendía, los hacía suyos, los curaba para que no se equivocasen marcando la hora.

  Esos primeros trabajos llevaron a Domingo a Oviedo a trabajar en la Perla en los años 50. Ahí empieza a intuirse Domingo Joyeros, había que regresar a Monforte de Lemos, dar este servicio con un negocio propio y pensar en nuevas posibilidades. El primer paso fue abrir una Joyería en el Cardenal estrecho y ya en 1969 se traslada al espacio que hoy ocupa Domingo Joyeros, en el lugar más privilegiado de Monforte, la esquina de Hermida Balado y Cardenal.

 

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 Domingo y Carmen Somoza sentaron las bases, establecieron las columnas que sostienen Domingo Joyeros y llegó Domingo Pérez Somoza y heredó el oficio. Y con el oficio llegó la pasión por todo un mundo de joyas y piedras preciosas, y el querer saber más y entender. Estudios de gemología y una visión compartida y también heredada de cómo atender al cliente, de cómo premiarlo, de cómo regalarle y dejar que se regale. Domingo Pérez Somoza fusionó lo clásico y lo moderno, adaptó la Joyería a una nueva realidad estética y social. Domingo Joyeros era ya la Joyería de referencia en Monforte y en la zona sur de Lugo. Por qué? Por variedad, por calidad, porque se mantuvo y mantiene el espíritu original y porque la confianza de cada cliente sigue ahí intacta, a pesar del paso de los años. Eso es historia.

 Historia es también que llegase una nueva generación, Bruno Pérez y que siga la tradición. Desde hace años ya, Domingo Joyeros es la Joyería de toda la vida que cuenta con la confianza de sus clientes, es la Joyería innovadora que sorprende con nuevas tendencias y productos siendo distribuidores de las mejores marcas, es el lugar para encontrar el detalle, el regalo. La Joyería ha ido creciendo, ha ido generando nuevas líneas de negocio, se mantiene el taller tradicional en el que reparar la pieza caprichosa o cambiar la pila. Se ha puesto en marcha Grabolemos, taller de grabado sobre cualquier superficie. Y como la pasión siempre genera nuevos frutos, el tiempo caminó infinito para ir gestando una exposición mimosa, original, creativa, educativa, única: El infinito caminar del tiempo.

 

Pasen y vean, lo que ha hecho la historia, lo que ha hecho el tiempo.